2 ago. 2011

Corazón estrujado

El corazón es el centro de la existencia humana, leo en un libro. Y pensando sobre eso y teniendo en cuenta mi experiencia concluyo que si tu corazón está bien, tú estás bien. Y me digo a mi misma y me gustaría decir a otros: "Escucha la voz de tu corazón, en él tienes la solución". Algo así oí recientemente en una canción y si lo pones en práctica funciona. Da igual que lo que haya sea más o menos bonito o feo -siempre hay de todo en abundancia- porque mirando ahí adentro se encuentran la paz.

9 comentarios:

Gratal_40 dijo...

Lo que has escrito me recuerda mucho un libro que he leido muchas veces y que supongo conoces... "Donde el corazón te lleve" de Susana Tamaro. Hay partes de ese libro que me gusta releer de vez en cuando.

No obstante y según mi experiencia, no suele ser producente dejarte llevar por el corazón. No sé muy bien porqué, si es esta sociedad en la que vivimos o qué diablos es... pero la conclusión es clara, no compemsa, se sufre demasiado, mucho más de lo prudente. El problema entonces es ¿que hacemos? ¿nos contenemos o nos dejamos llevar por el? y ¿que hacemos los que nunca aprendemos a pesar de tantas desilusiones y de tantos desengaños...?

Ela dijo...

¡Bienvenido Gratal_40! Tu comentario me parece muy oportuno. Tienes razón en lo que dices, aunque creo que cuando hablas del corazón lo circunscribes principalmente a la esfera de los afectos, a su parte más sentimental. Sin embargo, yo me refiero en mi entrada a una concepción más amplia del corazón, que quizá debería haber precisado. Si no es así, dime.

Leí ayer en la fachada del Hospital Miguel Servet "En nosotros está el hombre nuevo, escondido en su propio corazón". Es una frase de Miguel Servet y apunta en la dirección que yo quería señalar en el post.

El corazón como lo más íntimo y profundo de nuestro ser, donde están nuestras convicciones más firmes -que pueden ser de talente positivo o negativo-, esas que nos hacen actuar de una forma y que las tenemos dentro casi sin ser conscientes.

El corazón como el lugar interior donde residen nuestros deseos más profundos, nuestras carencias más intensas, nuestras cualidades y potencialidades propias y exclusivas, en defenitiva, nuestra propia verdad, en cierta medida desconocida para nosotros mismos, aunque marque nuestro día a día. ¿No te ha pasado nunca eso de decirte a ti mismo 'ya sabía que por ahí no debía ir' o 'sabía que eso era lo que tenía que hacer', pero por falta de reflexión o de madurez o no sé de qué nos engañamos a nosotros mismos?

Mi experiencia es que si buscas ahí dentro encuentras una gran riqueza de cosas, buenas y malas, que te dicen quien eres y que, a la vez, te abren un mundo de posibilidades constructivas, marcándote, no obstante, de alguna forma el camino a seguir para ser fiel a ti mismo o para descubrir todavía más, a modo de explorador, la verdad de tu vida, algo que se presenta como esforzado, pero satisfactorio.

Gratal_40 dijo...

Efectivamente, pensaba que hablablas de otra cosa... ahora me queda más claro lo que querias decir. Lo que me confunde es el termino "corazón" ya que, al menos según mi percepción, el corazón va idefectiblemente asociado al afecto y a los sentimientos.

Lo que tú planteas yo driría que tiene más que ver con nuestro inconsciente (y en según que partes de tu texto, con el consciente) pero eso efectivamente, es otro tema...

Sobre el inconsciente poco podemos hacer, forma parte de nosotros mismos, es muy complejo, creo que tampoco merece demasiado la pena centrarse demasiado en él, nos perdemos. Son demasiadas conexiones las que se entrelazan en él, demasiados recuerdos, sensaciones, decepciones, desilusiones, muchas de ellas asociadas a la infancia, a la cultura... creo que no merece la pena analizarlo demasiado, es muy complicado y ademas no creo que nos lleve a ninguna parte. En todo caso, como mucho, intentar observarlo de vez en cuando, simplemente para tratar de conocerse un poco mejor, si eso es posible.

Donde si que tenemos mucho campo es en el consciente, incluso para obsevrar en parte el incosciente sólo lo podemos hacer desde la consciencia. Pero aqui nadie nos ha enseñado y nos falta práctica. Lo podemos trabajar, incluso conseguimos pequeños avances, a través de él a veces (no siempre) si se puede llegar a conocerse uno realmente(en la línea en la que tú propones). Pero el avance es lento y no siempre se consigue. Es necesaria una cierta inspiración, algunas veces se consigue, se abre una ventana y ves realmente como eres, todo encaja, todo tiene sentido, por fin ... pero lamentablemente esa claribidencia, esa inspiración, suele durar muy poco, la ventana se cierra y sigues prácticamente como antes. Es como si por fín vieras la luz pero algo o alguien (incluso seguramente unos mismo) lo ocultase.

No obstante, pienso que no hay que darledemasiadas vueltas a estas cosas, ni a la vida en general. La mayoría de las veces lo único que hay que hacer con la vida, es vivirla, pero vivirla con mayúsculas, apreciando cada una de las pequeñas o grandes cosas que tenemos y dejándonos llevar por el momento que, en definitiva, es lo único que tenemos. Sólo entonces podemos llegar incluso a acariciar con la punta de los dedos la felicidad que tanto anhelamos. Pero
no sé porqué algo tan aparentemente sencillo nos cuesta tanto ponerlo en práctica.

Perdón por la extensión y por la parrafada, pero ha salido así sobre la marcha.

Ela dijo...

¡Hola Gratal_40! No me importa que te extiendas, es más, lo prefiero. Estoy en parte de acuerdo con las cosas que dices sobre la dificultad de conocer nuestro inconsciente, e incluso el consciente, y que la vida, principalmente, hay que vivirla.
Lo que pasa es que creo que para vivir la vida en toda su plenitud necesitamos saber quiénes somos, saber cuáles son nuestros deseos, ilusiones, miedos, dudas, rencores, amores.
Y necesitamos saberlo para, si es posible, superar, por ejemplo, miedos irreales o reales de cosas que se pueden mejorar.
También necesitamos saberlo, aunque no podamos cambiarlo, para asumirlo, para contar con una determinada debilidad y que su presencia no nos haga daño.
Respecto a las cosas buenas, creo que todos tenemos bastantes y que se trata de ponerlas todas sobre la mesa y a partir de ahí construir en positivo nuestra vida, potenciándolas, añadiendo nuevas. Cada uno somos irrepetibles, a pesar de nuestras limitaciones, y eso es algo que cada uno debemos descubrir con una intensidad suficiente para que nuestra vida en sí misma tenga sentido y no necesitemos de nadie más existencialmente, aunque luego siempre necesitamos de los demás, y nuestra vida sólo sea posible porque ha habido alguien que nos ha dado a luz y eso no hay que olvidarlo.
Todo esto opino que es un ejercicio principalmente del corazón, donde creo que hay una parte afectiva, por supuesto, porque, si no, en qué otro lugar podría estar esa dimensión de la persona, y otra que son los valores que tenemos (buenos o manos). Si no, en qué lugar están las convicciones más íntimas de las personas, esas que nos llevan a actuar cada segundo de una determinada manera, que son muchas veces inconscientes, pero que opino que hay que conocer para saber de qué vamos. Conocemos con la inteligencia, pero los valores no son solo algo conocido, sino querido, o al menos, asumido.

Sergio dijo...

¿Por qué no habilitas el modo completo de lectura para reader?

Ela dijo...

Por que no sé como se hace... pero investigo y, si procede, lo pongo.

¡Gracias!

Ela dijo...

Ese porque va junto... lo siento...

Ela dijo...

Sergio,
No consigo encontrar eso que me dices. Lo siento.

Sergio dijo...

Perdona, ¡se me había olvidado responderte!
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